Estoy arreglando los cuentos infantiles que imaginaba para mis hijos y que les contaba cuando eran pequeños en los momentos propicios que ya sabéis: el baño, la comida, sobre todo al acostarse y hasta que iniciaban el sueño acariciados por la fantasía de las palabras y la calidez de la voz paterna.

Ellos me recuerdan detalles, mi mujer hace las ilustraciones, yo escribo.

 Espero compartir pronto con todos vosotros esta creación que se erige desde más allá del tiempo.

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