Entradas

Mostrando entradas de 2017

BIOGRAFÍA

Cuando muera no lloréis por mí llorad por lo que no hice que es lo que no fui.

TAÑIDOS

El tañido de la campana es bello, meláncolico, nostálgico... ... también agorero, ominoso,  funeral... La campana es anacrónica.

NO ES TIEMPO DE CAMPANAS

Suenan las campanas de manera tan continuada que estamos ensordecidos. No oímos nada. Ruido, solo ruido. Explosiones tal vez. Quizá se estén llevando algo de nuestros cuerpos; algo de nuestra convivencia. De tanta insensibilización como producen los disonantes tañidos, no sabemos si es sudor esto untuoso que palpamos al tocarnos. Si es sangre. Desde luego, oprobio, sufrimiento inútil, absurdo y fractura en nuestro tejido humano y social. De nada sirve seguir pidiendo diálogo. De nada sirve hacer ver que los tiempos han cambiado que la Edad Media, que 1640, que 1714, que las Guerras Carlistas, que la República, que la Dictadura quedaron atrás, con sus modos, sus sensibilidades, sus intereses. ¿De nada sirve decir que este es el tiempo del diálogo, del respeto, de la solidaridad, de la justicia, de la empatía? ¡No es tiempo de campanas! Las obsoletas campanas del rebato, del incendio, de la muerte, del rezo, del "alarma"... han periclitado. ¡No es tiempo de cam...

POBRE EUROPA

Los socialdemócratas se empeñan en creer que su problema es cuestión de personas. Pero es de ideas. Los socialdemocratas creen que es cuestión de personas su problema... ... porque son personas sin ideas. Están demasiados abducidos por la materia supurada durante casi cuatro decenios de neoliberalismo

EL LIBRO DE LOS ANIMALES

Comparto con vosotros el poema XI de mi EL LIBRO DE LOS ANIMALES surgido en una noche de violentos vapores y volátiles conversaciones con personajes de nefasta y verborreica cultura esenciada en religión; mi mujer era el contraste, la constatación de la existencia de una realidad superior. Dejadme que sea animal dos noches que rabie y sude mi semen en esas cuencas dulces de carne acre en esos profundos valles de largos y blancos muslos de pelos tibios y fecundas humedades. Dejadme que saboree dos noches sus flujos tibios de Vida y luego dadme honores, cenas medallas, imposiciones entrevistas, charlas, conversaciones y las miserias todas del mundo a estos ojos ansiosos de carne, de ella, de Vida. Con este poemario obtuve -no recuerdo qué año- el Primer Premio de Poesía de San Fernando de Henares (Madrid)