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       Después de años escribiendo teatro y representándolo en múltiples lugares, me decidí a llevar a cabo el ejercicio literario de esta novela, El hombre agujereado, que de momento me ha dado la satisfacción de su publicación hace ya casi un año y de sacar a la luz un  excelente trabajo pictórico de mi hija Natalia: su Mujer agujereada.      Lo más llamativo es que ambas obras surgen de procesos creativos independientes, de estados de pensamiento y de imaginación aislados. Nunca nos comunicamos inquietud alguna que nos llevara a un resultado tan coincidente. Ello revela, una profunda comunidad espiritual en nuestras preocupaciones humanas o ¿podría pensarse que no es más que una simple casualidad?      Añado algunos de los comentarios que se han hecho de la novela y que figuran en su solapa: «El hombre agujereado es una sarcástica y despiadada metáfora del hombre moderno». «Hay párrafos que aunque n...

CONCILIÁBULO

Reunidos en aquelarre noctámbulo y angustiado Kafka, Valle, Brecht, Orwell y yo mismo hemos llegado a la conclusión, entre brotes verdes podridos y alucinadas luces al final del túnel, que la globalización se ha culminado con la supresión de los derechos y la igualación, por abajo, de los ciudadanos del mundo incorporando a la categoría de súbditos, si no esclavos, a los que todavía no lo eran.

¡QUÉ BUENO EL BANCO MALO!

¿Sabes que el S.A.R.E.B. (el banco malo) intenta vender casas a buen precio? Si lo consigue el 45% será para el Estado, es decir, para ti y para mí (¡¡qué banco malo tan bueno!!!) y el 55% para él (¡qué pájaro el banco!). Y ¿si hay pérdidas? ¿qué pasa si hay pérdidas? Que el 5% de esas pérdidas las asume el banco y el 95% el Estado, es decir, tú y yo (¡qué banco tan banco!)

PRESENTACIÓN DEL HOMBRE AGUJEREADO

El hombre agujereado fue presentado dos veces: En la Champanería-Librería la Caja de Pandora en el madrileño barrio de las Vistillas, el día 12 de diciembre de 2012  En la Casa del libro de la C/Fuencarral el día 29. En ambas ocasiones fui acompañado por mis hijos: Natalía, que me cedió uno de sus cuadros para la portada de mi novela y Guillermo, guitarrista de rock que amenizó y armonizó las lecturas que dramatizamos, además de nosotros tres, el escritor y amigo, Leandro Herrero la primera ocasión, y, en la segunda el polifacético y crítico de cine, Juan Ángulo.