NOSTALGIA
Construir, levantar, erigir…
megalíticos bloques, sólidos e impresionantes edificios, moles impactantes, memorias
perennes para el futuro, antiestéticos por fuera, vacíos por dentro, de escasa
funcionalidad y ninguna justificación, –a la vez que se llenan las arcas de amigos que los construyen y gestionan–
es práctica, habitual, de “distracción” de los pueblos
y megalómana inclinación de sus caudillos.
¿Mañana, día 1 de diciembre, se inaugura uno de ellos?
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